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Mostrando las entradas de diciembre, 2014

Bailadores encabronados

Bailadores encabronados No me acuerdo donde pasó, pero fue en uno de esos pueblo del norte del estado. El toro está casi listo, inquieto patalea, cabecea, levanta la cola, intenta brincar pero… no logra nada. Está estancado para que lo monten a fuerza. Los ganaderos ultiman detalles de los lazos. El locutor anima al público que se ha dado cita en la plaza de toros. El mariachi y la música de banda, amenizan el festejo que se organizó en honor de San… Pancho al que apodábamos “El Chango caballista” ya casi está listo, quiere ganarse unos pesos, el reconocimiento de la gente y la admiración de Tita Myers, joven hermosa capitana de la escaramuza charra. Se prepara para montar al “Tomatón”; un toro loco que ha tumbado a más de quince jinetes. Se acomoda, les reclama a los ganaderos, pide que no se le pongan delante al toro, que no se lo distraigan, y alega: ¡Está bien! y, grita: ¡Suelten al pinche toro chingao! Se abre la puerta. Uno, dos, tres, cuatro y más respingos, la gent...

La Zarca Trinidad

La Zarca Trinidad Cuando el pueblo era chico y todos nos conocíamos. La Zarca, vivía allá por las Nueve Esquinas del barrio de Esquipulitas . Le decíamos La Zarca Trinidad, por lo azúl de sus ojos, delgadita, no pesaba ni cincuenta kilos, ya tenía más de ochenta años, caminaba encorvada apoyada en dos bastones, y mirando la mayoría de las veces al suelo, solo de cuando en cuando veía hacia adelante para estar segura que iba rumbo a su destino. Vestía una falda negra que por delante casi tocaba los dedos de sus pies, una blusa blanca de tela desgatada, bordada con flores de colores, abotonada hasta la garganta y un rosario colgando de su cuello. Batallaba mucho para caminar. A diario iba al mercado para comprar cosas que necesitaba en su casa para hacerse de comer darle a sus cóconos y gallinas y de paso visitar a su hija María que vivía en el barrio El Pueblito . Cuando llegaba al mercado, luego de lidiar con el empedrado de la calle, se dirigía al local de don Jesús Hernández, qu...

El Profesor Corpus

El profesor Corpus En medio de la oscuridad, mientras el granizo azotaba los techos de las casas y los perros aullaban como si la pena les brotara de adentro, los Ayala y otros rancheros dirigidos por Alejandro Ayala comisariado ejidal de Jaral de Berrio, se acercaron sigilosos como gato a su presa y apuñalaron ocho cuerpos dormidos. Eran muchachos campesinos de San Bartolo que habían sido contratados por el dueño de algún alambique para cortar maguey.  Su sangre quedó desparramada en las paredes y el piso de tierra de la bodega del tendajo de Nemesio Ybarra. El siguiente día de la tragedia fue de mucha conmoción; peleaban entre los que apoyaban la atrocidad contra los que criticaban la conducta del comisariado ejidal, que era atrabancado, cicatero ventajoso, miserable y convenenciero que solo veía por sus intereses personales, nada que ver con la obligación de cualquier representante de los comuneros. Por eso, se le ocurrió convocar a una reunión y, ladinamente les obseq...