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Mostrando las entradas de febrero, 2015

Chiqueadores

Chiqueadores Doña Leonor sufría de migraña y a pesar de eso, siempre andaba de buen humor, se colocaba unos “chiqueadores” en sus sienes, que eran un frijol negro separado a la mitad. Según ella, eso le reducía el torturante dolor de cabeza; cuando llegaba su esposo Rufino del trabajo y luego de cenar, iba a escoger un frijol grande sano, brilloso, bien maduro, sin imperfecciones para cambiarle los chiqueadores a su esposa. Lo hacía con todo cuidado separándolo por mitad, utilizando su afilada e inseparable navaja.         —A ver vieja, deja que te cambie los chiqueadores, me parece que esos que traes desde la mañana ya perdieron su efecto, ya dieron lo que tenían que dar, ya los traes muy chupados, y han perdido su negror. Mira estos son del mejor frijol que encontré, te aseguro que se te va a quitar de plano ese dolor de cabeza —le comentaba al tiempo que la empujaba sutilmente para que se recostara en la cama y ella disimulada cedía. ...

Alicia y don Ceferino

Alicia y don Ceferino —Oye Isidro ¿De quién es esa casa?      —¿A poco no te acuerdas?  Era de un pariente tuyo de apellido Rangel, Don Ceferino así se llamaba, tenía un perro chaparro, peludo, pero muy bien amaestrado. Hacía lo que él le pedía, si le ordenaba ríete con el señor, el mugre perro le enseñaba a uno los dientes como gruñendo pero sin gruñir. Quien sabe como lograría enseñarlo a hacer esas gracias, le decía échate o siéntate y el perro obedecía. Esa casa, tenía en el zaguán una banquita a lo largo del lado derecho y en el rincón que colindaba con el patio había un pozo con una tapa de madera muy bonita con agarradera que él mismo había fabricado a la medida, esa noria o pozo, tenía agua limpia y con ella regaba las decenas de macetas y un árbol muy grande que tenía en el patio, creo era una higuera, ah… sí ya recuerdo bien, era una higuera muy grande tanto que sus ramas eran más altas que los techos de los cuartos; cuando tenía higos siempre ...