Chiqueadores
Chiqueadores Doña Leonor sufría de migraña y a pesar de eso, siempre andaba de buen humor, se colocaba unos “chiqueadores” en sus sienes, que eran un frijol negro separado a la mitad. Según ella, eso le reducía el torturante dolor de cabeza; cuando llegaba su esposo Rufino del trabajo y luego de cenar, iba a escoger un frijol grande sano, brilloso, bien maduro, sin imperfecciones para cambiarle los chiqueadores a su esposa. Lo hacía con todo cuidado separándolo por mitad, utilizando su afilada e inseparable navaja. —A ver vieja, deja que te cambie los chiqueadores, me parece que esos que traes desde la mañana ya perdieron su efecto, ya dieron lo que tenían que dar, ya los traes muy chupados, y han perdido su negror. Mira estos son del mejor frijol que encontré, te aseguro que se te va a quitar de plano ese dolor de cabeza —le comentaba al tiempo que la empujaba sutilmente para que se recostara en la cama y ella disimulada cedía. ...