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Mostrando las entradas de noviembre, 2014

Zona peligrosa

Zona peligrosa Son las ocho y en la leonera comienza la noche, copas van, copas vienen, hay novedades, el animador acaba de anunciar a todo pulmón que hay jóvenes nuevas, ¡nuevecitas para todos ustedes! Que las han contratado en Zacatecas y Jalisco que otras vienen de la frontera, agrega que las hay que por primera vez probarán la cerveza. La concurrencia grita y se ríe porque no creen tanta coincidencia, están acostumbrados a ver señoras hasta chimuelas de setenta años, pero eso sí, luciendo la mercancía con minifaldas que no alcanzan a cubrir las piernas de mil batallas. Los parroquianos traen suficiente dinero unos han vendido a mitad de su valor algo de las utilidades que les pagarán en mayo, pensaron llevarse de vacaciones a la familia, pero a la hora de la hora, los cabeza dura han ido a vivir su noche, para olvidarse un rato de su irresponsabilidad,  de su miseria y de todo lo demás. Les traen botellas y ya animados por el alcohol, llaman a las “ niñas recién llegadas a...

Agripina la yerbera

Agripina la yerbera Esa tarde, mi tío Cornelio, se había echado el sombrero hacia atrás y se le veía el copete desordenado formado por un mechón blanco arriba de su arrugada frente. Encendió un cigarrillo con un cerillo que protegía del viento formando un hueco con sus manos, exhaló una profunda bocanada de humo y cerciorándose de haberlo encendido bien, intentó volver con su plática.  Se estaba acordando de Agripina la yerbera que había conocido en San Luis Potosí. Cuando conversaban, me había adelantado, lo hacían de cerca, mirándose a los ojos como para entenderse mejor. Y eso, les daba ocasión para palmearse los hombros por alguna gracejada o comentario pícaro. Sus conversaciones estaban llenas de coloquialismos y versaban sobre cosas que en su debido contexto resultaban divertidas. Entrecerró los ojos,  giró el vaso de agua cerca de su barba y, así la rememoró:             — Ella, apenas estaba aprendiendo a le...

Los boleros de mi pueblo

Los boleros de mi pueblo No recuerdo como se llamaba, pero sí que le decían Tintan porque se parecía muchísimo a ese extraordinario artista de antaño. Era compadre de El Güero su compañero de oficio que aún bolea zapatos en los portales de la plaza. En los años setentas tenían mucha clientela porque la gente aparte de irse a bolear con ellos lo hacía por el interés de escuchar sus historias. Cobraban veinte centavos más que el resto de los callejeros boleros. En una banca de fierro debajo de un pino de la plaza extendían sus cepillos, grasas, cremas y trapos con que hacían rechinar los zapatos para afianzarles el brillo. Entre los dos comentaban las historias, cuando uno veía que el otro se estancaba con su evocación el otro entraba al quite. —Una vez que fui a cambiar un cheque que me dieron de un Banco de San Luis Potosí—comenzó a platicar el Tintan de mi pueblo—. Me di cuenta que allá la cosa es diferente.  El vigilante me dio un papelito con el número treinta y dos, al m...

Alimento de araña

Tres hombres comparten cuarto en un hotel, cada uno duerme en su cama .  De pronto… Alejandro siente el temblor.  Se despierta alterado y piensa que es un terremoto y su primer reflejo es saltar de la cama, salir del cuarto, buscar refugio bajo el arco de una puerta como lo instruyeron y como  leyó en el manual para esos casos.  Pero tiene duda de si realmente será un movimiento telúrico, por eso tambaleante camina y se asoma a la habitación contigua donde duermen sus compañeros Humberto Vázquez y Agustín Loya.  Ellos están profundamente dormidos. Luego, apartando la cortina abre un poco la ventana,  se asoma y escucha.  Continúa el sacudimiento,  oye una alarma y su corazón late como siguiendo el ritmo vibrante del zarandeo,  pero ahora cree que son sus nervios;  ve que sus compañeros continúan pernoctando sosegados,  por eso se le diluye la duda y termina por pensar que es su imaginación. Se regresa en la oscuridad al lugar de ...

El mala suerte

EL MALA SUERTE 1 Arturo “mala suerte”, así le decían sus compañeros de trabajo. Pero no les hacía caso. Él está bendecido y por eso Dios lo protege de todo. Eso cree él. Siempre se esforzaba porque en casa no les faltara nada a sus hijos, cualquier desvelo porque estuvieran bien valía la pena, hasta lo de vivir de prestado por toda una semana, o en ocasiones saltarse los almuerzos o las comidas según las circunstancias porque el dinero no alcanzaba. Con tal de gastar menos en él, pagar pasaje en autobuses de segunda no le importaba aunque sufriera de frio porque esos carros no tenían calefacción, y así destinar la mayor parte de sus ingresos para su hogar. Se sacrificaba siempre al extremo, muy a menudo andaba enfermo del estómago por la mala y variada alimentación, unas con mucha sal, otras veces desabrido, guisos con manteca, con aceite de girasol, maíz, cártamo o de los que hubiera, huevos siempre por la mañana. Cuando no poseía mucho efectivo, una torta de tamal. Sí, de tamal, ...

Presentacion

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Hola amigos:  Gracias por visitar mi blog; espero les resulte entretenido, especialmente a los amantes de la lectura, ya que lo mio, lo mio,  es escribir. Les comento que soy jubilado de Telecomunicaciones de México (antes Telégrafos Nacionales), y me he dedicado a escribir cuentos desde diciembre del 2008. A mi edad, aun me interesa seguir estudiando, y pretendo prepararme como psicólogo para poder ayudar a quienes necesiten este tipo de servicios; pero por lo pronto, les iré presentando algunos de los cientos de cuentos que he escrito, esperando que les agrade. Atentamente. Ansberto Rangel Perez. Aprendiz de Escribano.