DE SACERDOTES Y PASTORES
DE SACERDOTES Y PASTORES Alfonso era acólito cuando niño, hasta que se decepcionó. Cipriano Ramírez, señor maduro, presbítero del pueblo lo enviaba los lunes a los ranchos a los que él no podía ir a predicar y a oficiar misas; ahí Alfonso dirigía el rosario, les comentaba los pasajes bíblicos que previamente su mentor el párroco le había explicado y encargado que les expusiera a las personas que asistieran; normalmente señoras y señores de edad, algunos niños y jóvenes; se ponía sotana roja y su cota blanca. En la capilla, sacudía el altar, acomodaba flores frescas, de diferentes colores, recién cortadas de macetas que habían traído de los patios de las casas de la misma comunidad y encendía lo cirios; previamente acomedidas señoras que lo ayudaban, habían barrido, y adornado la parroquia con flores de papel. Llamaba a los feligreses tocando la campana que estaba en la torre; y cuando se congregaban, iniciaba el rezo con respeto y mucha devoción tal como se lo encomenda...