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Mostrando las entradas de octubre, 2019

Mis detalles finales

Mis detalles finales Dos empleados de la funeraria con negros trajes viejos, usados y corbatas mal anudadas, pujando suben el féretro donde voy yo ya difunto. Después acarrean tres arreglos florales y ponen el vehículo en marcha lenta; mis familiares, conocidos y vecinos atrás conforman el cortejo fúnebre. Atravesamos un puente a desnivel. Llegamos al cementerio de bardas blancas con ribetes color gris un arco de puerta y un Cristo arriba de todo. Adentro todo verde, un verde vivo, muy bonito, es un día de primavera con viento calmo, hay botones y flores abiertas mariposas y avispas se nutren en ellas. Unos eucaliptos altos muy altos que bondadosos dan sombra, el pasto bien recortado luce hermoso como niño recién peinado; parece de un castillo real, hay calles y callejones entre tanto sepulcro. Los enterradores abren la fosa, cortando un rectángulo y levantando el pasto de una sola vez para luego ponerlo encima uniendo sus orillas con el otro, para que termine dando la apariencia...

Amparo

Amparo ya tiene rato ahí Sentada en esa fuente de agua, está triste; cuando el viento sopla fuerte y hace que el agua que brota como erupción de volcán le moje la espalda, pareciera que ni cuenta se da. Hoy terminé temprano mi trabajo y me vine a dar un paseo a esta plazuela, allá debajo de los portales hay mucha gente que entra y sale de los diferentes comercios. Afuera de dos negocios, un señor sentado en una silla de ruedas, con sus chamorros recargados en una caja de cartón, uno con una venda sucia que alguna vez fue blanca y el otro inflamado amoratado, repleto de llagas, las moscas volaban alrededor, a mi me parecía que también ahí gusanos hacían sus nidos y que esa fauna abominable se alimentaban de su carne, todo al aire libre, con sus heridas expuestas, por eso le noté la falta el dedo gordo, su pelo en desorden y su barba crecida y así chantajea con su estampa el sentimiento de la gente. En su pecho un letrero en un pedazo de cartón de caja de zapatos con una letra fea...

Dialogos persuasivos

Personas mayores   Ya estoy viejo y divorciado, pero aún me dan ganas de estar con alguien, así que agarro camión y me voy al centro a caminar sin rumbo. Más bien, por lugares donde calculo que circulan mujeres en busca de lo mismo. Ahí por la iglesia principal, me senté en la ventana de una casa con fachada de cantera, cuando viré a mi izquierda, vi a una señora, traía una falda blanca que le llegaba a las rodillas; una blusa negra; el pelo negro corto pintado; peinada como señora joven, unos lentes para el sol arriba de su cabeza nomás de adorno, ya no le hacían falta el sol se acababa de meter; una bolsa de dama color café brillante de charol colgaba de su hombro izquierdo, ojos y boca pintados. Pensé que era una dama joven, pero ya de cerca me di cuenta que no. Sus patas flacas venidas a menos, también sus caderas ya chupadas, esmirriadas, decían otra cosa. Ya está vieja la señora, se le nota en lo arrugado de su cara; seguro ya le anda pisando los setenta y pico, pe...