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Mostrando las entradas de enero, 2015

Hilarión hablando del cáncer

Hilarión Hablando del cáncer —Quiubo Beto —Hola Hilarión, qué bien te ves, ya totalmente rehabilitado pareces otra persona… —¡Soy otra persona! Me encanta cultivar el intelecto. ¿Pos cuál? Deja preguntarme primero antes que lo hagas tú. Aunque lo que te digo es cierto, ahora me meto a los libros que hay en internet, no sé manejarlo pero ahí voy. A alguien que sí le sabe, le pido me apoye, que me ayude a buscar información provechosa, sobretodo de la alimentación, de la salud, cosas importantes, de sustancia, como decía mi abuelita. Ahora sí puedes preguntarme casi de cualquier tema y verás que te respondo. ¿Quieres platicar de algo? Elige el tema, pero que sea ching… importante quiero decir. Mejor te lo propongo yo, a ver… ¿quieres que hablemos del cáncer? —¿Ehhh? Pero si yo no soy canceroso y tú tampoco ¿o sí? —Ya ves… apenas comenzamos y ya expulsaste el primer disparate. —¿Cómo disparate?... ¿por qué? —Fíjate bien: todos los humanos tenemos células cancerígenas en e...

Platicando con Hilarión

Pláticas de  Hilarión Fui al jardín del Pueblito. Sé que ahí anda Hilarión. Si no está a la vista, sale de donde uno menos lo espera. Pero… lo busqué y lo encontré en una banca de alrededor de la pila de agua que está en el centro. Cuando me vio, levantó sus manos y agitándola me pidió que me acercara. ––¡Ven Beto¡.  ¡Miren cabrones… ahora si les voy a tapar l`osico¡ ––y al tiempo que me llamaba les anunció a sus compañeros tres de farra. Yo me acerqué divertido, sabiendo que iba a salir con una de sus leyendas.   ––¡Platícales a estos cabrones incrédulos, diles, que es verdad que yo también trabajé en Telégrafos como tú¡ ––Andas borracho ––le contesté. ––No´mbre, ni tanto, pero, mira es que… no me creen que trabajé en unos pueblos de allá del norte, ¡en Coahuila!  Diles donde, porque yo no me acuerdo del nombre de uno de ellos, se llamaba… no, no me puedo acordar Agujeta o Ahijita , o ¿Como se llamaba ese pueblo? —me preguntó desesperado po...

Oye Hilarión

Oye Hilarión Estamos sentados en una banca del jardín del pueblito esperando la llegada de El Fierros, ya casi es mediodía y no aparece. Aunque hay que tener en cuenta que se desvela, su negocio es vender alimentos procesados por la noche, tacos para ser más claro. Pero, cuando veo a un señor que va pasando; un viejo grandote, ciego y pelón que camina tentaleando el piso y su delante con un bastón, digo: —Oye Hilarión, y ¿quién es ese viejo? —¿A poco no te acuerdas? Es un cabrón que años antes vendía aguamiel o miel de maguey como algunos le dicen; ya para las siete de la mañana andaba tocando puertas para entregar los litros que le compraban y ahí como lo ves, ya ha matado dos cristianos. —Ah… con razón se me hizo conocido por esa su sonrisa vanidosa y perversa. Solo que como mi memoria ya no da para tanto, por eso te pregunto —le digo. —Siempre andaba galanteando a las señoras que sabía que estaban solas porque sus maridos se habían ido pa´l norte. Día tras día c...

El Coronel

El Coronel

El Coronel Mi infancia la viví en el barrio de el pueblito, recuerdo que en la casa de Filomeno Acosta tenían un perro negro con manchas color ocre se llamaba El Coronel, luego de que me mordió en el brazo izquierdo siempre me ladraba con odio canino, tal vez porque corrí llorando y le di la queja a mi papá; mi papá le dijo al papá de Filomeno y éste le dio tremenda paliza al pobre Coronel que no salió en tres días de tan jodido que quedó. Por eso yo de niño siempre daba grandes rodeos para evitarlo o si no, caminaba despacito y de puntillas mientras lo veía dormido y luego a correr los últimos metros cuando veía que se despertaba, el muy cabrón… amenazante corría tras de mí y yo calculaba que quería hacer conmigo algo más que ladrar.  ¿De qué raza era? Quién sabe. Antes no sabíamos, solo veíamos que había perros negros, blancos, amarillos, cafés, pintos, peludos, pelones, panzones, flacos, trompudos, chatos, altos y chaparros; pero ese en particular no era ni grande ni chico,...