Cuevas de Sierra Mojada
Cuevas de Sierra Mojada A falta de casas que los albergaran, en el margen de lo que fuera un arroyo, habían sido cavadas más de cincuenta cuevas por gente venida de lejos atraídas por el trabajo bien pagado de las minas de ese pueblo de Sierra Mojada. Eran cálidas por las fogatas que se prendían en el interior durante el día, con troncos secos de pinos caídos que recogían en la sierra. No obstante esa noche el frío no dejaba dormir a nadie. Para evitar latrocinios, asesinatos y violaciones, entre todos se habían organizado para vigilarse unos a otros mientras dormían. Se habían impuesto jornadas de cinco horas. Don Jesús López y don Roque eran quienes ese día estaban de guardia y ya les era indiferente ser relevados o no. Sabían que el frío realmente comienza cuando uno se da cuenta que ninguna vestimenta es capaz de combatirlo. Esa noche don Roque sintió que su viejo abrigo se había convertido en un estorbo inútil, que le daba lo mismo tenerlo puesto o no. Don Jesús López, insistía...