Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2015

Cuevas de Sierra Mojada

Cuevas de Sierra Mojada A falta de casas que los albergaran, en el margen de lo que fuera un arroyo, habían sido cavadas más de cincuenta cuevas por gente venida de lejos atraídas por el trabajo bien pagado de las minas de ese pueblo de Sierra Mojada. Eran cálidas por las fogatas que se prendían en el interior durante el día, con troncos secos de pinos caídos que recogían en la sierra. No obstante esa noche el frío no dejaba dormir a nadie. Para evitar latrocinios, asesinatos y violaciones, entre todos se habían organizado para vigilarse unos a otros mientras dormían. Se habían impuesto jornadas de cinco horas. Don Jesús López y don Roque eran quienes ese día estaban de guardia y ya les era indiferente ser relevados o no. Sabían que el frío realmente comienza cuando uno se da cuenta que ninguna vestimenta es capaz de combatirlo. Esa noche don Roque sintió que su viejo abrigo se había convertido en un estorbo inútil, que le daba lo mismo tenerlo puesto o no. Don Jesús López, insistía...

La Tormenta

La tormenta Raúl era veloz, corría por las calles empedradas del barrio de El Pueblito y por las del mercado o por las banquetas de cemento y nunca se quejaba de que las plantas de los pies le dolieran. Había dejado los zapatos porque se le habían desgastado tanto, tenían un gran agujero en las suelas que era casi igual andar descalzo. Así que pudiera decirse que flotaba con su velocidad de niño. Todavía tenía la oportunidad de jadear, de abrocharse en el pecho esas pelotas de aire que se le atraviesan a uno cuando pretende llegar a un sitio sin detenerse. Él quería llegar pronto con su primera novia, iba pensando en el beso que le había dado, de cuando la tomaba de la mano con suavidad como la de una ligera llovizna o como el llegar de una brisa y Georgina su novia, le miraba los labios, solo los labios abiertos le miraba, ansiosa de que se le dibujaran de universo en los suyos. Tanto era aquél embeleso, como todos los embelesos que se conocen en cualquier lado, por lo mismo no t...